viernes, 6 de abril de 2018

IGLESIA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. LAS SALESAS


L
a Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús también llamada de “las Salesas”, se sitúa en la céntrica calle Caveda de Oviedo y formaba parte del Convento de la Visitación fundado por las Salesas en 1881.
Este templo neogótico con planta de cruz latina, es obra del arquitecto Francisco Aparici con aportaciones de Juan Miguel de la Guardia. Se articula en una sola nave con ábside poligonal, rodeada en todos sus lados por corredores y tribunas para las monjas. Bajo él se encuentra la cripta de la familia Gonzalez del Valle.
La primera piedra fue colocada en 1896 y si bien el templo es consagrado el 9 de junio de 1903, el proyecto no se culminará hasta veinticinco años después con la terminación de la torre-campanario, obra de Julio Galán. Este parón en las obras debido a la falta de recursos económicos hará que la torre permanezca inacabada y con una sencilla espadaña. La cruz que remata la aguja se coloca finalmente el 26 de septiembre del 1928.
La construcción se compone de caliza gris y amarilla para los sillares y mortero para los elementos decorativos y la aguja.
En la fachada se abre un pórtico con triple arcada sobre el que se eleva la esbelta torre con una imagen en piedra del Sagrado Corazón. Esta escultura fue adquirida en 1924 y estaba coronada por un doselete desprendido a mediados del pasado siglo.


Interior del reloj.
Un poco más arriba se abre un rosetón y sobre éste el reloj que fue donado en 1941 por una hermana con motivo de su profesión. Está fabricado por la Casa Viuda de Perea de Miranda de Ebro. Consta de dos esferas, una en la fachada norte y otra en la oeste; dos campanas para las horas de 54 y 45 cm de diámetro y un mecanismo interior con dos grandes pesas que llegan hasta el pie de la torre.
Encima del mecanismo se alza el campanario octogonal, en el que además de las del reloj, hay otras dos campanas para el culto fundidas en 1928 por LYM, fábrica de Vitoria. La mayor mide 82 cm de diámetro y está bautizada como Francisca de Sales de la Visitación y la otra de 78 cm como Margarita María.
Existía una tercera en la parte más alta que se encuentra ahora en el Monasterio de la Visitación del Naranco con el nombre de María de los Dolores. La estructura que la soportaba amenazaba caerse, por lo que las religiosas aprovecharon en su traslado para retirarla, bajándola por la estrecha torre.


Subida desde el campanario a lo alto de la aguja.
Detalle de la campana bautizada como Francisca de Sales.

Las dos campanas del reloj.
Desde su construcción, el toque de las campanas era por sistema eléctrico, tan deteriorado en la actualidad que hace imposible su funcionamiento, aparte de que el limitado espacio del campanario hace casi imposible el toque manual e incluso el acceso. Sus problemas dieron cuando en por los años cuarenta cayeron dos de las campanas mientras replicaban, al piso de la aguja.
Deterioro en los capiteles de la portada.
Por otro lado están los materiales baratos utilizados para su construcción, como es el caso del mortero que imita la piedra, utilizado en los pináculos, balcones, etc… cuyo deterioro ha provocado algunos desprendimientos. Es el caso del de los capiteles que flanqueaban el reloj del lado norte que cayeron hace dos años, atravesando el tejado hasta el piso inferior.
Volviendo al atrio, dirigimos la mirada al tímpano de la portada central, con el rostro de Cristo entre hojas de acanto y accedemos ya al interior.
A lo largo de toda la nave se levantan fuertes pilares que concluyen en la falsa bóveda de crucería de 18 metros y medio de altura. Los laterales se dividen en tres espacios para las capillas y sobre estos se sitúan las tribunas para los retiros y devociones particulares de las monjas, el coro alto de las educandas y otro encima para los músicos. Rematan los muros ventanales ojivales de dos vanos y tetrafolio en el tímpano, decorados con vidrieras por una Casa de León.


Archivo de las MM. Salesas. Vista del patio del
monasterio con la iglesia al fondo.


Todas las paredes estaban pintadas simulando sillares y con algunas hojas de acanto en el ábside. El suelo original que se conserva, es de mosaico hidráulico, muy de moda en la época, como también lo eran las lámparas de araña (de las que solo quedan dos) y las hileras de pequeñas bombillas utilizadas en las solemnidades, presentes también en el retablo mayor hasta finales de los 60.

En el brazo izquierdo del transepto, tras una gran reja, se abría el coro de las monjas, uniendo la iglesia con el monasterio ubicado donde el actual Centro Comercial.
En 1977 en que fue derribado el convento y las monjas se trasladaron al Naranco, se demolió este espacio, haciéndolo simétrico con el brazo opuesto. De hecho, desde el exterior se puede apreciar aún la numeración sobre los sillares del ventanal de este muro, que formaba parte de un lateral del coro y los reutilizaron para cerrarlo. En frente se halla una gran vidriera con el Calvario que sería contemplado por las monjas desde la clausura.


Cierre actual de lo que sería el coro de las monjas.

El ábside de cinco lados acoge el altar y el gran retablo neogótico, que al estar exento del muro crea una especie de deambulatorio para acceder a la sacristía. En esta girola están enterrados varios bienhechores del Monasterio: D. Manuel Mª Varela y Quiroga; D. Luis Loigorri, su esposa Dña. Brígida Maqua; D. Domingo Díaz Caneja y Bulnes, quien fuera alcalde de Oviedo y promotor de la Fundación Visitadina y su esposa Dña. Mª Ramona Cortina y Muñiz-Miranda.
Se abren sobre estos tres grandes ventanales, presentando el central el escudo de la Orden.
El del lado derecho fue atravesado por un proyectil durante el Sitio de ciudad, mientras el templo era utilizado como hospital improvisado al haber sido bombardeado el Provincial de Llamaquique en febrero de 1937, pero poco más hizo que romper la vidriera y tocar levemente la trasera del retablo. Durante estos tiempos convulsos en los que el monasterio serviría de hospital, la comunidad se traslada a Lugo y no volverá hasta 1941.


Archivo de las MM. Salesas. Postal de la iglesia en 1937.

El expositor del Santísimo en la sacristía.
Continuando con el Altar Mayor y todos los demás altares y mobiliario fueron realizados en Barcelona por el taller de Juan Riera y Casanovas en 1902, como se puede apreciar en la firma a ambos lados del Retablo Mayor. Este es de madera dorada y se divide en tres hornacinas con doselete que terminan en historiadas agujas entre ángeles músicos. Las laterales están ocupadas por las imágenes de la Inmaculada Virgen María y San José con el Niño. En la central, una monumental talla del Sagrado Corazón de Jesús y sobre él coronando el conjunto, el “JHS”.
Uno de los ángeles del San Antonio en la Actualidad.
Bajo las efigies de María y San José aparecen dibujadas entre vegetación unas filacterias con la inscripción “Tota pulchra es Maria et macula originalis non es in te” y “Fidelis servus et prudens quem constituit dominus suus super familam suam”.
El altar de mármol blanco estaba unido primitivamente al retablo, teniendo sobre sí el Sagrario y unas gradas que conducían al manifestador con dos ángeles adoradores a los lados.  Tras el Concilio Vaticano II, éste se convirtió en retablo de la Virgen de Covadonga y fue a parar a un lateral, la mampara giratoria del mismo en peana del Sagrario y los ángeles se colocaron a los lados del Corazón de Jesús en el retablo.
Los altares laterales fueron rotando con los años, según se iban adquiriendo, por lo tanto describiremos solo su ubicación antes de que partieran las salesas.
A los pies de la iglesia, en el lado del Evangelio, encontraríamos el soberbio grupo escultórico del Calvario, encargado a un taller de Munich en 1887 y que era sacado en procesión por la Cofradía del Salvador (Hermandad de Defensores de Oviedo) a iniciativa del Obispado. Hoy preside la Iglesia del nuevo convento.
Frente a este, el éxtasis de San Antonio de Padua, obra del Valenciano Romero Tena inspirada en la imagen que se venera en San Juan el Real.

Archivo de las MM. Salesas. San Antonio de Padua.

Archivo de las MM. Salesas.Altar con la Visión del Sagrado Corazón
Siguiendo la nave, encontramos dos confesionarios de cedro a sendos lados. El de la izquierda se llevó en 2015 a la iglesia vieja de Sabugo (Avilés) dejando a la vista la rejilla desde la que se confesaban las religiosas y el de la derecha se transformó en puerta para la capilla penitencial.
La Visitación en un lateral
 del nuevo monasterio.

Justo antes de llegar al presbiterio y en el lado del Evangelio, estaba el retablo de la aparición del Sagrado Corazón a Santa Margarita María de Alacoque, adquirido por las Salesas tras su canonización en 1920. Este relieve se encuentra ahora en la clausura del nuevo monasterio del Naranco y el altar de mármol en el Sancta Sanctorum del mismo. En frente, encontraríamos la escena de la Visitación de Nuestra Señora, talla policromada del taller de Miguel Castellanas.
Por último y frente al coro, el altar de los Santos Fundadores Francisco de Sales y Juana de Chantal, también de Castellanas y trasladado a la iglesia del nuevo monasterio.
Por otro lado, el retablo que los cobijaba, creemos, se encuentra en la capilla de San Isidro de Ules en el monte Naranco al ser enajenado por las monjas, está muy modificado.  
Todas estas esculturas llevadas al Naranco han sufrido limpiezas abusivas o repintes.
La iglesia contaba con un hermoso y gran Vía Crucis traído de Francia en 1904 por una hermana al profesar que ha sido sustituido en los últimos años por sencillas estaciones.
El comulgatorio de madera y bronce fue transformado en dos ambones y el resto se llevó a la iglesia de Arriondas.


Parroquia de Santa María del Naranco en el actual monasterio.

Talla de San Ignacio, en el lado del Evangelio.
Retablo de San Francisco Javier.

Con la marcha de las Salesas, la iglesia pasa a manos de los PP. Jesuitas que asistían a la comunidad desde 1941 y se efectúa la reforma del altar mayor, se colocan las efigies de los Santos de los la Compañía y algunas piezas de forja con el escudo jesuita, el anagrama de la Virgen o una Gran Cruz de los Ángeles colocados en varios puntos del templo (hoy algunos se han retirado).
Las monjas dejan en la iglesia dos altares laterales –aparte del mayor- que eran los de San Antonio y la Visitación, para cobijar ahora las imágenes de San Francisco Javier y San Ignacio de Loyola.
La de San Francisco es obra del célebre escultor asturiano Manuel Álvarez Laviada realizada en 1958, mismo en el que realiza el monumento del Simancas, en los jesuitas de Gijón y también de su fallecimiento. Fue adquirida mucho antes de la marcha de las salesas pues se celebraban novenas en su honor. También hay un Cristo Crucidicado en el lado del Evangelio, de los Talleres de Arte Granda.

En los últimos años la iglesia presentaba un estado de suciedad general y gran deterioro en sus retablos, creando un aspecto de oscuridad que anhelaba una restauración global. Al fin los PP. Jesuitas cerraron el templo en junio de 2016, dando inicio a las obras de restauración y pintado de las paredes.
La intervención en los retablos corrió a cargo de Herminio Fernández Infiesta -de la empresa Arte y Oro de Gijón- , recuperando parte de su esplendor original.

Detalle del crucifijo de la sacristía, 
atribuible al taller de Antonio Borja.

El 5 de septiembre del mismo año, se reabrió al culto la magnífica y luminosa iglesia que presentaba como principal y acertado cambio el color rojo del ábside, realzando el retablo mayor.
A pesar de los años y avatares, siguen presentes en las vidrieras y otros puntos, el escudo de la Orden Visitadina y sobre lo que antes era el coro, la imagen de Santa Margarita María de Alacoque con la estampa del Sagrado Corazón de Jesús.

Santa Margarita María de Alacoque.
Coro de las educandas y coro para los músicos encima.










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